sábado, 18 de noviembre de 2017
Banana Bar
lunes, 30 de octubre de 2017
Adoctrinamiento.
martes, 3 de octubre de 2017
Explico algunas cosas…
sábado, 23 de septiembre de 2017
Cambio de actores para evitar el mambo.
sábado, 9 de septiembre de 2017
La virtut del silenci.
jueves, 10 de agosto de 2017
Estío.
Comprobar que los socios del gobierno de Catalunya, de subidón, proponen expropiar Port Aventura mientras se jactan de pinchar ruedas de bicicletas de alquiler ¿Pero la bici no era un medio de transporte sostenible a promover y defender? Me pierdo.
miércoles, 19 de julio de 2017
Where the streets have no name.
Puedo entender el trance que alcanzan algunos devotos de la Virgen de Lourdes o de la del Rocío en sus santuarios. Es un asunto curioso, el de los estados emocionales. Cada cual gestiona su propio éxtasis como puede: unos, la religión; otros, la literatura, el fútbol; algunos pocos, el discurso de su líder; y muchos, la música.
Ayer, sin ir más lejos, diría que yo mismo entré en trance gracias a la música, o al menos eso creo. Y no me resulta extraño: otras 50.000 personas estaban en una sintonía similar en el Estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona, conscientes de que formaban parte de algo memorable. Hablo de U2 y de su The Joshua Tree Tour. Nadie se abalanzó sobre Bono como si fuera la Blanca Paloma, pero entiéndanme: el momento generó esa sensación de evasión profunda que la música puede provocar en circunstancias propicias.
El comienzo del concierto fue vertiginoso, como una caída en montaña rusa: once canciones del legendario álbum, interpretadas en orden y sin pausa. El estadio parecía venirse abajo, sin tiempo para reaccionar entre tema y tema. Algunas personas se llevaban las manos a la cabeza; muchas alzaban los brazos como si cruzaran una meta. La esencia de los años ochenta se fusionaba con la tecnología de 2017 para crear un ambiente único, especialmente con Where the Streets Have No Name, que mantiene intacta esa fuerza inexplicable que parece capaz de mover el mundo.
The Joshua Tree ha acompañado millones de historias personales. En mi caso, evoca recuerdos intensos de adolescencia: el primer amor, los primeros excesos, el primer desengaño; en definitiva, el inicio de la vida adulta. Y, treinta años después, ahí siguen canciones como With or Without You, con una magia capaz de desarmar a cualquiera que la escuche en directo.
Permítanme añadir una breve valoración política del concierto, porque U2 también es política, como bien saben. Rara vez dejan una actuación al margen de la reivindicación social. No faltó la referencia a Donald Trump, pero me llamó más la atención otro gesto. El penúltimo tema se dedicó a las mujeres de todo el mundo —pasado y presente— que han luchado por los derechos humanos. “A todas las grandes mujeres en circunstancias adversas”, dijo Bono.
En una pantalla gigantesca se proyectaban imágenes de algunas de ellas: Marie Curie, Ana Frank o el colectivo Pussy Riot, entre muchas otras. Al final, aparecieron dos españolas: Clara Campoamor e Isabel Coixet.
lunes, 3 de julio de 2017
Los Bloques.
jueves, 15 de junio de 2017
Participación: Leyenda urbana.
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| Fuente: Carles Castro, La Vanguardia |
jueves, 1 de junio de 2017
Altra Lleida.
miércoles, 24 de mayo de 2017
L'Essència.
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| La Llotja de Lleida 22 de maig de 2017. Foto FECOLL |
jueves, 27 de abril de 2017
¿De quién es el tertuliano?
En Lleida prácticamente todas las radios locales, además de la televisión, organizan tertulias políticas. Es habitual que los medios locales soliciten a los partidos su tertuliano sin cuestionarlo, y es poco habitual que el medio exija un nombre concreto diferente al que designa el partido, como ocurre en este caso con Errejón. ¿Quién debe decidir los nombres de estos tertulianos? ¿El medio o el partido?
Los partidos siempre envían (¿imponen?) personas que, teóricamente, representan en ese momento la posición de la mitad más uno de la organización; Irene Montero en el caso que hablamos. Pero a veces esos elegidos no cumplen las expectativas o las necesidades del medio, bien por discutibles aptitudes comunicativas, bien porque las circunstancias personales del tertuliano no van con el espíritu del programa o su audiencia, en cuyo caso el medio debería descartar amablemente el tertuliano: 1-0 a favor del medio. Pero, por otro lado, estarán conmigo en que la organización política tiene derecho a decidir quién habla públicamente en su nombre en cada momento. Es un principio general básico de representación: 1-1 empate.
Soy consciente que el criterio puede variar en función de la titularidad del medio: pública o privada, y es determinante que nos encontremos o no en período electoral, pero en general la mejor solución, como en casi todo, nace del equilibrio; del consenso de nombres para dar con la persona que mejor cubra las expectativas de la cadena y las de la ejecutiva de turno de la organización política, que debe velar por la coherencia del mensaje. Sin manías, con transparencia y sin "trágalas". De lo contrario pueden toparse con el “Efecto Barceló”: PODEMOS se queda sin voz en la tertulia de Hora25.
viernes, 14 de abril de 2017
La guerra desde el burladero.
miércoles, 22 de marzo de 2017
Els Gorrions i la Plataforma Lleida Lliure del Franquisme.
sábado, 18 de marzo de 2017
Rock and Roll en el PSC
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| Sidonie. Cafè Teatre Escorxador. Lleida 17 marzo 2017 |
viernes, 17 de marzo de 2017
Más oposición en modo cansino.
miércoles, 15 de marzo de 2017
El ‘Procés’ de Geert Wilders.
martes, 7 de marzo de 2017
¡Placa! ¡placa!
Ahora hay en el Twitter local un "debate" sobre las placas del Instituto Nacional de la Vivienda. Aquellas que se colgaban en los edificios de viviendas públicas construidos durante la dictadura. La barra de bar se ha animado con motivo de un comentario de Àngel Ros en una entrevista de televisión donde viene a decir que esas placas, propiedad de particulares –el matiz es importante-, pueden descolgarse siempre que haya un acuerdo de la comunidad. Sigue Ros que los propietarios las pueden descolgar si les da la gana cuando quieran con una escalera y un destornillador. Y que no es necesario que el Ayuntamiento destine recursos públicos para eso. Este criterio, que es como decir que el sol sale cada mañana, ha generado más movida en el sector punki que un concierto de La Polla Records confundiendo –embolica que fa fort- estas placas con las de denominación de las calles que sí son patrimonio municipal y solo La Paeria puede descolgar. ¿Sencillo, verdad? Pero acabo mi copa. Pago y me voy. De lejos sigue sonando La Polla Records…¡Oi Oi Oi!




