jueves, 10 de agosto de 2017

Estío.

Volver a mi Lleida frita al fuego lento de agosto. Sofocante.
Comprobar que los socios del gobierno de Catalunya, de subidón, proponen expropiar Port Aventura mientras se jactan de pinchar ruedas de bicicletas de alquiler ¿Pero la bici no era un medio de transporte sostenible a promover y defender? Me pierdo.
Nicolás Maduro plantea su proyecto al estilo Puigdemont: me paso la Constitución por el forro, porque yo lo valgo. Dos elegidos compartiendo viaje destino y mantra: democracia son los míos, no las leyes democráticas.  Lo sé, es muy cansino.
 Pasar página del periódico y ver a Donald Trump y Kim Jong-un en una escalada dialéctica propia de mal beber, exhibiendo cabezas nucleares como si fueran músculos, o colmillos, ya no sé.
La buena es que todas las administraciones públicas aunarán esfuerzos para la acogida de trabajadores temporales de la fruta en 2018. Un reto a escala 'supramunicipal' que se nos presenta cada campaña en la provincia de Lleida. Parece ser que las administraciones están de acuerdo en promover conjuntamente alojamientos dignos. Hoy los recursos públicos de los municipios afectados no pueden de ninguna manera asumir en soledad ese servicio.
Así está la humanidad.  Pero antes de juzgarla, no olviden que la humanidad somos cada uno de nosotros. 

miércoles, 19 de julio de 2017

Where the streets have no name.

 Puedo entender el trance que alcanzan algunos devotos de la virgen de Lourdes o del Rocío en sus santuarios. Curioso asunto el de los estadios emocionales. Cada uno lleva su éxtasis particular como buenamente puede: unos la virgen, otros la literatura, el fútbol,  algunos pocos el discurso de su líder y muchos la música.
Miren, yo diría que ayer entré en trance gracias a la música, o al menos eso creo.  Y no me siento extraño por ello; 50.000 personas más iban de un palo similar en el Estadio Olímpico Lluís Companys de BCN sabiendo que estaban formando parte de algo mítico. Hablo de U2, The Joshua Tree Tour. Nadie se abalanzó sobre Bono como si fuera la Blanca Paloma -imposible habida cuenta de las extraordinarias medidas de seguridad- pero, entiéndanme, el momento trajo esa sensación de profunda evasión que genera la música en circunstancias elegidas. El comienzo del concierto fue de caída de montaña rusa. Once canciones del legendario álbum por orden y del tirón.  El estadio se derrumbaba sin tiempo a reaccionar entre tema y tema. El público se entregó sin miramientos. Algunas personas con las manos en la cabeza, muchas con los brazos al cielo como si cruzaran una meta. La esencia de los 80 fusionada con la tecnología del 2017 para generar un ambiente único con Where the streets have no name, que mantiene esa fuerza inexplicable que mueve el mundo.  The Joshua Tree acompañó millones de historias personales. La mía, intensos recuerdos de adolescencia, el primer amor, los primeros excesos, el primer desengaño; en definitiva el estreno de la vida real.  Y tras 30 años ahí siguen temas como With or without you,  con la energía mágica capaz de desmontar a cualquiera que la escuche un directo.
Les dejo una valoración política del concierto. Porque U2 también es política ya lo saben. No deja ninguna actuación pública al margen de la lucha por la justicia social. No en vano se acordaron y bien del problema Donald Trump, pero me llamó más la atención otro gesto.   El penúltimo tema era en homenaje a las mujeres de todo el mundo y todos los tiempos que luchan o han luchado por los Derechos Humanos. A “todas las grandes mujeres en circunstancias adversas” dijo Bono.   En una gigantesca pantalla se proyectaban imágenes de algunas de ellas: Marie Curie, Ana Frank, Pussy Riot entre muchas otras. Al final dos españolas: Clara Campoamor e Isabel Coixet. Les dejo aquí el último artículo de Coixet; la directora de cine argumenta, en referencia al dichoso ‘Procés’: “¿Debimos hablar alto y claro antes? Por miedo a que nos llamaran fascistas o españolistas, unionistas o peperos hemos acabado de comparsas de un espectáculo lamentable y peligroso”. 
Lo dicho.  Gran mujer en circunstancia adversa.



lunes, 3 de julio de 2017

Los Bloques.

El radicalismo político se empeña en crear bloques. Estás con su pack de dogmas o estás en otro bloque, y en medio fabrican el abismo. Ocurre con el resucitado tema del “franquismo”, leitmotiv del actual mandato municipal en Lleida.  Si aceptas que el Pleno del Ayuntamiento destine una calle a quienes, sin participar en la represión ni ensalzar el alzamiento, destacaron en la sociedad civil pre-constitucional ya eres del bloque franquista. Es un planteamiento radical y primario. Creo que la política local útil no va de eso. Va de tender puentes entre bloques o, si ustedes quieren,  va de derretirlos con diálogo, negociación y pacto. Un ejempo magnífico de ello lo ha dado el alcalde de Rentería, Julen Mendoza (EH Bildu), con un gesto antológico el pasado jueves en la sala de plenos del Ayuntamiento pidiendo perdón a las víctimas de la Dictadura de ETA e invitando a trabajar por la cohesión. Porque va de eso! De cohesión, de cesión, de unión.  La Dictadura de ETA sometió brutalmente aquellos que discrepaban. La organización secuestró y asesinó por motivos políticos. Su brazo político gobernó ayuntamientos instrumentalizando el miedo. Fernando Aramburu refleja en “Patria” la vida bajo "el conflicto" desde una perspectiva local, sin excesivos prejuicios, a través de las vivencias y sentimientos íntimos de dos familias vascas vecinas. Me quedo para este post con la lucha de algunos de sus personajes por tender puentes (por ejemplo Arantxa mi favorita) o la lucha de Bittori contra sí misma por perdonar. Hablo de esos gestos valientes que derriten bloques.  Si el Pleno del Ayuntamiento de Rentería decide algún día otorgar una calle a un miembro de la izquierda independentista que no tenga las manos manchadas de sangre será un grave error oponerse al homenaje alegando vínculos con la Dictadura. Ni ser conservador en los 60 en Lleida significaba necesariamente comulgar con la represión de la Dictadura franquista, ni ser independentista en los 90 en el País Vasco significaba necesariamente participar de la Dictadura de ETA. Pensar lo contrario es radical; es alimentar un dichoso bloque monolítico.  Un retroceso que no conduce a nada.  

jueves, 15 de junio de 2017

Participación: Leyenda urbana.

Perdónenme la vehemencia: no se participa porque la ciudadanía no quiere participar.   Y no participa, opino, porque para decidir y ejecutar proyectos de ciudad ya están las administraciones, con sus centros de decisión política formados por representantes elegidos por el pueblo en votación libre, directa y secreta.  
En las reuniones para que participe la ciudadanía son fijos los históricos presidentes de las asociaciones de vecinos mas alguien de su junta. Unas asociaciones cuyas asambleas no son especialmente numerosas. Los presidentes andan quejosos de las dificultades para rejuvenecer las juntas directivas y para asociar gente nueva, y lo justifican,  miren por donde, con la falta de participación. En estas reuniones periódicas también fichan sin falta varios técnicos municipales para ofrecer la información de primera mano y el Concejal o la Concejal de turno, pero vecinos stricto sensu pocos, con inquietante tendencia a ninguno.  Da igual que la reunión vaya del destino de la plaza que tenemos delante del portal, seamos sinceros, a la mayoría no le interesa participar en estas reuniones, ni en asociaciones, ni en partidos, ni en sindicatos ni en plataformas. 
La autodenominada “nueva política”, que se presentó como agua de mayo para la sequía de representación, no ha conseguido ni de lejos indicadores de éxito razonables. Por no participar no participan ni sus afiliados en su propias consultas. Según escribe Carles Castro en La Vanguardia “Las cifras de participación en las consultas de las formaciones más recientes quedan muy por debajo de las de los partidos tradicionales” e ilustra la afirmación con estas gráficas:
Fuente: Carles Castro, La Vanguardia

jueves, 1 de junio de 2017

Altra Lleida.

 Ha mort Raymonde Salle, viuda de Víctor Torres i Perenya. Una gran senyora. La Raymonde contava una història   -l’últim cop  que li vaig sentir va ser al tanatori acomiadant Víctor Torres-  que vaig escoltar vàries vegades de boca dels meus avis materns. Víctor Torres i el meu avi, Juan Manuel Nadal Gaya, tenien una excel·lent relació personal.  Entre altres coses van ser companys de Senat la Legislatura del 79 i, explicava el meu avi, aquells viatges Lleida - Madrid unien molt.  No eren com ara 2h 15’ d’AVE.  En aquell temps era un viatge de tot un matí o tota una tarda. Molta conversa,  confidències i projectes comuns.  També eren veïns d’escala al Carrer Maragall.  La història que explicaven és una més de les moltes del 23F.  Quan va esclatar el cop d’Estat i la Guardia Civil va irrompre al Congrés, la meva àvia va anar a casa dels Torres a dir-li a Raymonde que no dubtessin a amagar-se a casa dels meus avis si tot es complicava. Que allà no buscarien. Raymonde li va agrair sempre aquest oferiment, que estic convençut hagués estat recíproc en circumstàncies inverses. Les dues families, amb tràgics records recents de la guerra civil, sabien del valor d'aquell oferiment aquella nit d'incertesa.   Però n'hi ha més d'histories de valors humans dels Torres per sobre d’ideologies:  Citant “Un vals de cap d'any”, text entranyable d’Anna Sàez Mateu: “Ara que sembla que dos polítics amb un mateix objectiu no es puguin entendre, està bé recordar que Víctor Torres no va perdre mai l'amistat amb Francisco Pons, que presumia de tenir el carnet número 1 de Falange a Lleida i que va arribar a ser alcalde de la ciutat. Els separava un abisme ideològic, però Víctor Torres no el va delatar quan en plena guerra, Pons tractava de fugir a territori nacional. I Pons mirava cap a una altra banda quan havien canviat les tornes i Torres retornava clandestinament a Lleida. Busquem generositat al diccionari?” Molts de nosaltres, veient el nivell de la política actual, on sembla que odiar sigui políticament correcte,  podríem aprendre d’aquests exemples.  Només em queda una pregunta: Victor Torres hagués vetat un carrer a nom del meu avi? Mai no ho sabrem del cert,  tot i que jo tinc una opinió cristal.lina al respecte. Altres temps. Altra política. Altra Lleida  



miércoles, 24 de mayo de 2017

L'Essència.




 La Llotja de Lleida 22 de maig de 2017. Foto FECOLL 
Estic molt agraït a la FECOLL   per haver-me atorgat el VII Premi de Rodolins i Versos Satírics “Memorial Jordi Plens”. Ho estic, primer, pel plus sentimental que comporta un acte així a casa teva, en una entitat tant estimada per mi com és la FECOLL; no és el mateix que et passi a Móstoles o a Salou. I segon, perquè la meva família tenim una llarga excelent relació amb la família Plens, lleidatans de socarrel,  des de “tota la vida”. Són components  personals que fan més emocionants aquestes vivències.  L’acte de dilluns a la Leandre Cristofol de la Llotja va ser familiar, divertit, amable, amb un punt reivindicatiu. Sabem que quan Xavi Perez -President de la FECOLL- agafa un micro en un acte oficial caurà alguna “colleja” a les Administracions  en defensa de l’Aplec, però sempre ho fa amb honestedat i sense acritud.  Em va agradar el pregó de Gregori Canalias, me quedo amb la seva reflexió al voltant que “l’Aplec és més que una alifara” (va dir) és tota una setmana d’activitats i és quelcom que uneix els lleidatans.  El Premi Caragol Llimac 2017 va ser per Xavier Valls –periodista esportiu de TV3– quí va demanar disculpes pel desafortunat comentari sobre que la victòria del Barça B era la millor notícia de la tarda, després de guanyar el Lleida Esportiu -afirmació digna de Llimac-. Cosme García s’endú el Caragol Bover 2017,  García (segons destaca la nota de la FECOLL i ho comparteixo)  “va recordar els inicis, la figura del Manolo Calpe, els agermanents històrics amb altres festes com les de Tudela i, per descomptat, la seva participació en el Caragol Tour.”

jueves, 27 de abril de 2017

De quién es el tertuliano?

Demoledor alegato de Angels Barceló contra el veto de PODEMOS a Iñigo Errejon en la tertulia política Hora25 de la SER. Aquí les dejo el enlace (3’25’’) para que lo escuchen. En resumen: PODEMOS se carga a Iñigo de la tertulia -llevaba más de tres años participando- y exige a Barceló la incorporación de Irene Montero; lo que se conoce coloquialmente como un “trágala”. Angels Barceló se niega en banda  argumentando que su único objetivo es hacer un buen programa de radio y por ello elije el contenido y, importante, a los invitados.  Sigue Barceló que el Jefe de Comunicación de PODEMOS le dijo que, tras Vista Alegre II, Errejón ya no representa la posición dominante del partido.  Ella le responde que la SER no acepta imposiciones de ningún partido.
Prácticamente todas las radios locales, además de la televisión, organizan tertulias políticas. Es  habitual que los medios locales soliciten a los partidos su tertuliano sin cuestionarlo, y es poco habitual  que el medio exija un nombre concreto diferente al que designa el partido, como ocurre en este caso con Errejón.   Quién debe decidir los nombres de estos tertulianos? El medio o el partido?
Los partidos siempre envían (¿imponen?) personas que, teóricamente, representan la posición de la mitad más uno de la organización; Irene Montero en el caso que hablamos.   Pero a  veces, esos elegidos no cumplen las expectativas o las necesidades del medio, bien por discutibles aptitudes comunicativas, bien porque las circunstancias  personales del tertuliano no van con el espíritu del programa o su audiencia, en cuyo caso el medio debería descartar amablemente el tertuliano: 1-0 a favor del medio. Pero, por otro lado,  estarán conmigo en que la organización política tiene derecho a decidir quién habla públicamente en su nombre en cada momento. Es un principio general básico de representación: 1-1 empate.  

Soy consciente que el criterio puede variar en función de la titularidad del medio: pública o privada, y es determinante que nos encontremos o no en periodo electoral, pero en general la mejor solución, como en casi todo, nace del equilibrio; del consenso de  nombres para dar con la persona que mejor cubra las expectativas de la cadena y las de la ejecutiva de turno de la organización política, que debe velar por la coherencia del mensaje. Sin manías, con transparencia y sin "trágalas". De lo contrario pueden toparse con el “Efecto Barceló”: PODEMOS se queda sin  voz en la tertulia de Hora25.