sábado, 9 de septiembre de 2017

La virtut del silenci.

Què més es pot dir del que ens està passant als catalans? Poc o res.
Les cartes estan sobre la taula. L’establishment secessionista liderat per les CUP i pel govern de Junts pel Si ha optat per l’exaltació; per seguir l’estratègia Nicolas Maduro violentant el marc legal institucional des de les mateixes institucions perquè (segons ells) el poble ho demana i “no hi ha més opció”.  Sembla que enyorin una mena d’aixecament civil de la meitat dels catalans contra l’altra meitat. Però no se'n sortiran per molt que s’hi capfiquin. No caurem en el parany. Aquest post va adreçat a tots aquells que van sentir vergonya aliena amb l’espectacle abans-d'ahir al Parlament de Catalunya. A tots aquells que no es deixen atrapar per l’Espiral del Silenci sobre la que teoritzava  Elisabeth Noelle-Neumann.  Us puc assegurar que votarem el futur de Catalunya a les properes eleccions catalanes, com sempre votarem de forma lliure, personal, directa i secreta i ho farem amb totes les garanties democràtiques.  I, ara sí,  podrem escollir entre partits clarament posicionats  en el tema de la secessió unilateral: per una banda CUP, PDCAT i ERC s´hi avenen entusiastes, a l’altre costat, PSC, PP ,C,s i CSQP (Así habló Coscubiela) aposten per una solució política respectant el marc institucional i el bloc de constitucionalitat i defensant sempre la cohesió dels catalans. Tot clar, dat i beneït.  Fins que arribi el moment de votar, advoco per les virtuts del silenci i la prudència.  La postura de llençar la política pel barranc i estavellar-la com si fos una furgoneta que cau pel precipici no és majoritària. Això ho reconeix qualsevol espectador que no segueixi el procés des de la grada hooligan. Però crispar-se és caure en el parany. Ahir a la Plaça Paeria hi havia 1000 persones contades generosament demanant el mantra, sempre els mateixos per cert. Quan el mateix nombre de persones omple al Camp d’Esports per veure el Lleida Esportiu diem que cal molt més recolzament social al club, que així no anem enlloc. Prudència i silenci fins que arribi l'hora de votar. I tant que votarem.


jueves, 10 de agosto de 2017

Estío.

Volver a mi Lleida frita al fuego lento de agosto. Sofocante.
Comprobar que los socios del gobierno de Catalunya, de subidón, proponen expropiar Port Aventura mientras se jactan de pinchar ruedas de bicicletas de alquiler ¿Pero la bici no era un medio de transporte sostenible a promover y defender? Me pierdo.
Nicolás Maduro plantea su proyecto al estilo Puigdemont: me paso la Constitución por el forro, porque yo lo valgo. Dos elegidos compartiendo viaje destino y mantra: democracia son los míos, no las leyes democráticas.  Lo sé, es muy cansino.
 Pasar página del periódico y ver a Donald Trump y Kim Jong-un en una escalada dialéctica propia de mal beber, exhibiendo cabezas nucleares como si fueran músculos, o colmillos, ya no sé.
La buena es que todas las administraciones públicas aunarán esfuerzos para la acogida de trabajadores temporales de la fruta en 2018. Un reto a escala 'supramunicipal' que se nos presenta cada campaña en la provincia de Lleida. Parece ser que las administraciones están de acuerdo en promover conjuntamente alojamientos dignos. Hoy los recursos públicos de los municipios afectados no pueden de ninguna manera asumir en soledad ese servicio.
Así está la humanidad.  Pero antes de juzgarla, no olviden que la humanidad somos cada uno de nosotros. 

miércoles, 19 de julio de 2017

Where the streets have no name.

Puedo entender el trance que alcanzan algunos devotos de la Virgen de Lourdes o de la del Rocío en sus santuarios. Es un asunto curioso, el de los estados emocionales. Cada cual gestiona su propio éxtasis como puede: unos, la religión; otros, la literatura, el fútbol; algunos pocos, el discurso de su líder; y muchos, la música.

Ayer, sin ir más lejos, diría que yo mismo entré en trance gracias a la música, o al menos eso creo. Y no me resulta extraño: otras 50.000 personas estaban en una sintonía similar en el Estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona, conscientes de que formaban parte de algo memorable. Hablo de U2 y de su The Joshua Tree Tour. Nadie se abalanzó sobre Bono como si fuera la Blanca Paloma, pero entiéndanme: el momento generó esa sensación de evasión profunda que la música puede provocar en circunstancias propicias.

El comienzo del concierto fue vertiginoso, como una caída en montaña rusa: once canciones del legendario álbum, interpretadas en orden y sin pausa. El estadio parecía venirse abajo, sin tiempo para reaccionar entre tema y tema. Algunas personas se llevaban las manos a la cabeza; muchas alzaban los brazos como si cruzaran una meta. La esencia de los años ochenta se fusionaba con la tecnología de 2017 para crear un ambiente único, especialmente con Where the Streets Have No Name, que mantiene intacta esa fuerza inexplicable que parece capaz de mover el mundo.

The Joshua Tree ha acompañado millones de historias personales. En mi caso, evoca recuerdos intensos de adolescencia: el primer amor, los primeros excesos, el primer desengaño; en definitiva, el inicio de la vida adulta. Y, treinta años después, ahí siguen canciones como With or Without You, con una magia capaz de desarmar a cualquiera que la escuche en directo.

Permítanme añadir una breve valoración política del concierto, porque U2 también es política, como bien saben. Rara vez dejan una actuación al margen de la reivindicación social. No faltó la referencia a Donald Trump, pero me llamó más la atención otro gesto. El penúltimo tema se dedicó a las mujeres de todo el mundo —pasado y presente— que han luchado por los derechos humanos. “A todas las grandes mujeres en circunstancias adversas”, dijo Bono.

En una pantalla gigantesca se proyectaban imágenes de algunas de ellas: Marie Curie, Ana Frank o el colectivo Pussy Riot, entre muchas otras. Al final, aparecieron dos españolas: Clara Campoamor e Isabel Coixet.

 Les dejo aquí el último artículo de Coixet; la directora de cine argumenta, en referencia al dichoso ‘Procés’: “¿Debimos hablar alto y claro antes? Por miedo a que nos llamaran fascistas o españolistas, unionistas o peperos hemos acabado de comparsas de un espectáculo lamentable y peligroso”.
 
Lo dicho.  Gran mujer en circunstancia adversa.



lunes, 3 de julio de 2017

Los Bloques.

El radicalismo político se empeña en crear bloques. Estás con su pack de dogmas o estás en otro bloque y en medio fabrican un abismo. Ocurre con el resucitado tema del “franquismo”, leitmotiv del actual mandato municipal en Lleida.  Si aceptas que el Pleno del Ayuntamiento destine una calle a quienes, sin participar en la represión ni ensalzar el alzamiento, destacaron en la sociedad civil pre-constitucional ya eres del bloque franquista. Es un planteamiento radical y primario. Creo que la política local útil no va de eso. Va de tender puentes entre bloques o, si ustedes quieren,  va de derretirlos con diálogo, negociación y pacto. Un ejempo magnífico de ello lo ha dado el alcalde de Rentería, Julen Mendoza (EH Bildu)  el pasado jueves en la sala de plenos del Ayuntamiento pidiendo perdón a las víctimas de la Dictadura de ETA e invitando a trabajar por la cohesión. Porque va de eso: de cohesión, de cesión, de unión.  La Dictadura de ETA sometió brutalmente aquellos que discrepaban. La organización secuestró y asesinó por motivos políticos. Su brazo político gobernó ayuntamientos instrumentalizando el miedo. Fernando Aramburu refleja en “Patria” la vida bajo "el conflicto" desde una perspectiva local, sin excesivos prejuicios, a través de las vivencias y sentimientos íntimos de dos familias vascas vecinas. Me quedo para este post con la lucha de algunos de sus personajes por tender puentes, por ejemplo la de Arantxa mi favorita, o la lucha de Bittori contra sí misma por perdonar. Hablo de esos gestos valientes que derriban bloques.  Si el Pleno del Ayuntamiento de Rentería decide algún día otorgar una calle a un miembro de la izquierda independentista que no tenga las manos manchadas de sangre será un grave error oponerse al homenaje alegando vínculos con la dictadura de ETA. Ni ser conservador en los 60 en Lleida significaba necesariamente comulgar con la represión de la dictadura franquista, ni ser independentista en los 90 en el País Vasco significaba necesariamente participar de la dictadura de ETA. Pensar lo contrario no conduce a nada.  

jueves, 15 de junio de 2017

Participación: Leyenda urbana.

Perdónenme la vehemencia: no se participa porque la ciudadanía no quiere participar.   Y no participa, opino, porque para decidir y ejecutar proyectos de ciudad ya están las administraciones con sus centros de decisión política formados por representantes elegidos por el pueblo en votación libre, directa y secreta.  
En las reuniones para que participe la ciudadanía son fijos los históricos presidentes de las asociaciones de vecinos más alguien de su junta. Unas asociaciones cuyas asambleas no son especialmente numerosas. Los presidentes andan quejosos de las dificultades para rejuvenecer las juntas directivas y para asociar gente, y lo justifican,  miren por donde, con la falta de participación. En estas reuniones periódicas también fichan sin falta técnicos municipales para ofrecer la información de primera mano y el concejal o la concejala de turno, pero vecinos stricto sensu pocos, con inquietante tendencia a ninguno.  Da igual que la reunión vaya del destino de la plaza que tenemos delante del portal, seamos sinceros, a la mayoría no le interesa participar en estas reuniones, ni en asociaciones, ni en partidos, ni en sindicatos ni en plataformas. 
La autodenominada “nueva política”, presentada como agua de mayo para la sequía de representación, no ha conseguido ni de lejos indicadores de éxito razonables. Por no participar no participan ni sus afiliados en su propias consultas. Según escribe Carles Castro en La Vanguardia “Las cifras de participación en las consultas de las formaciones más recientes quedan muy por debajo de las de los partidos tradicionales” e ilustra la afirmación con estas gráficas:
Fuente: Carles Castro, La Vanguardia

jueves, 1 de junio de 2017

Altra Lleida.

 Ha mort Raymonde Salle, viuda de Víctor Torres i Perenya. Una gran senyora. La Raymonde contava una història   -l’últim cop  que li vaig sentir va ser al tanatori acomiadant Víctor Torres-  que vaig escoltar vàries vegades de boca dels meus avis materns. Víctor Torres i el meu avi, Juan Manuel Nadal Gaya, tenien una excel·lent relació personal.  Entre altres coses van ser companys de Senat la Legislatura del 79 i, explicava el meu avi, aquells viatges Lleida - Madrid unien molt.  No eren com ara 2h 15’ d’AVE.  En aquell temps era un viatge de tot un matí o tota una tarda. Molta conversa,  confidències i projectes comuns.  També eren veïns d’escala al Carrer Maragall.  La història que explicaven és una més de les moltes del 23F.  Quan va esclatar el cop d’Estat i la Guardia Civil va irrompre al Congrés, la meva àvia va anar a casa dels Torres a dir-li a Raymonde que no dubtessin a amagar-se a casa dels meus avis si tot es complicava. Que allà no buscarien. Raymonde li va agrair sempre aquest oferiment, que estic convençut hagués estat recíproc en circumstàncies inverses. Les dues families, amb tràgics records recents de la guerra civil, sabien del valor d'aquell oferiment aquella nit d'incertesa.   Però n'hi ha més d'histories de valors humans dels Torres per sobre d’ideologies:  Citant “Un vals de cap d'any”, text entranyable d’Anna Sàez Mateu: “Ara que sembla que dos polítics amb un mateix objectiu no es puguin entendre, està bé recordar que Víctor Torres no va perdre mai l'amistat amb Francisco Pons, que presumia de tenir el carnet número 1 de Falange a Lleida i que va arribar a ser alcalde de la ciutat. Els separava un abisme ideològic, però Víctor Torres no el va delatar quan en plena guerra, Pons tractava de fugir a territori nacional. I Pons mirava cap a una altra banda quan havien canviat les tornes i Torres retornava clandestinament a Lleida. Busquem generositat al diccionari?” Molts de nosaltres, veient el nivell de la política actual, on sembla que odiar sigui políticament correcte,  podríem aprendre d’aquests exemples.  Només em queda una pregunta: Victor Torres hagués vetat un carrer a nom del meu avi? Mai no ho sabrem del cert,  tot i que jo tinc una opinió cristal.lina al respecte. Altres temps. Altra política. Altra Lleida  



miércoles, 24 de mayo de 2017

L'Essència.




 La Llotja de Lleida 22 de maig de 2017. Foto FECOLL 
Estic molt agraït a la FECOLL   per haver-me atorgat el VII Premi de Rodolins i Versos Satírics “Memorial Jordi Plens”. Ho estic, primer, pel plus sentimental que comporta un acte així a casa teva, en una entitat tant estimada per mi com és la FECOLL; no és el mateix que et passi a Móstoles o a Salou. I segon, perquè la meva família tenim una llarga excelent relació amb la família Plens, lleidatans de socarrel,  des de “tota la vida”. Són components  personals que fan més emocionants aquestes vivències.  L’acte de dilluns a la Leandre Cristofol de la Llotja va ser familiar, divertit, amable, amb un punt reivindicatiu. Sabem que quan Xavi Perez -President de la FECOLL- agafa un micro en un acte oficial caurà alguna “colleja” a les Administracions  en defensa de l’Aplec, però sempre ho fa amb honestedat i sense acritud.  Em va agradar el pregó de Gregori Canalias, me quedo amb la seva reflexió al voltant que “l’Aplec és més que una alifara” (va dir) és tota una setmana d’activitats i és quelcom que uneix els lleidatans.  El Premi Caragol Llimac 2017 va ser per Xavier Valls –periodista esportiu de TV3– quí va demanar disculpes pel desafortunat comentari sobre que la victòria del Barça B era la millor notícia de la tarda, després de guanyar el Lleida Esportiu -afirmació digna de Llimac-. Cosme García s’endú el Caragol Bover 2017,  García (segons destaca la nota de la FECOLL i ho comparteixo)  “va recordar els inicis, la figura del Manolo Calpe, els agermanents històrics amb altres festes com les de Tudela i, per descomptat, la seva participació en el Caragol Tour.”